1-El comienzo. (Escrito por Iván García).

Durante toda mi vida ha habido dos cosas que nunca he soportado. La primera los días de lluvia. No hay nada mas molesto para un detective que seguir a un sospechoso por la calle, mientras intentas esquivar una marea de paraguas dirigidos por gente tan absorta en sus problemas, que son incapaces de mirar fuera de su propio ombligo.
La segunda las mujeres con perfumes caros. Tras años de trabajo conviviendo con lo mas sórdido de los sentimientos humanos, llegué a la conclusión de que una mujer, cuando usa un perfume caro está dejando dos cosas claras. Lo primero su estatus social. Lo segundo que siempre está dispuesta a mejorarlo a cualquier precio.
Aquella tarde se juntaron las dos. A través de la ventana veía llover a cántaros y ella en la puerta como una sombra. Cuando quiso entrar su perfume ya había llegado hasta mi...(continuará)

2-Ella. (Escrito por Sergio Camino).

.......Y no hay cosa peor para un detective ,al que la lluvia y las fragancias de mujer perturben, que encontrarse con una antigua amiga en pleno proceso investigador. Natali vestía como esas típicas famosas del cotilleo, siempre había tenido unos aires de grandeza que me sacaban de quicio,su adinerada familia y una educación malinterpretada en carísimos colegios de pago habían perfilado su carácter. Nos conocimos en uno de los garitos mas chic de Amsterdam,accidentalmente ya que yo estaba haciendo un trabajito para una empresaria con enormes dudas de la lealtad de su marido.Pocas veces una infidelidad me resultó tan bien remunerada, hubiese invitado a aquel adúltero a un par de copas..No es el tipo de locales que me gustaba frecuentar. Aquella noche el alcohol y unas ganas desenfrenadas de sexo unido a un duelo de miradas perversas e insinuantes hizo el resto. Seguimos acostándonos una temporada, siempre quería mas, era la típica mujer que te hacía sentir como un auténtico esclavo sexual ignorándote para cualquier asunto ajeno al sexo de la vida diaria. Las conversaciones entre ambos no existían,todo era sexo,simplemente la química hacía combinar los elementos hasta la extenuación. Aún desconozco cual es su película o libro favorito, de hecho no sé si ha leído algo en todo su existencia.Me costó olvidarme de Natali,a pesar de que su influencia reducía mi autoestima con la misma fuerza que me subía la libido. Cuando ella apareció en mi despacho una fea mueca sin duda dibujó mi rostro.Ella seguía.... (continuará)

3-Resurrectio et vita. (Escrito por Iván García).

...siendo tremendamente atractiva pero a medida que se acercaba a mi escritorio, se hacía mas patente lo que su maquillaje quería ocultar. Los ojos ligeramente hinchados por horas de llanto. Las manos nerviosas, jugueteando con un pequeño bolso de mano, donde mi intuición me decía que únicamente habría un paquete de cigarrillos, seguramente Marlboro o eso, al menos fumaba diez años atrás.

- Hola Stryker – dijó con normalidad como si estos diez años de ausencia apenas hubieran existido.

- Natali – respondí mientras la miraba de arriba a abajo intentando confirmar que era real y no uno de mis fantasmas de borrachera – hubo un tiempo en que me llamabas Jeff.
- En aquella época te necesitaba a mi lado por diversión. Ahora te busco por trabajo.
Aquellas palabras me dejaron bien claro que esa noche volvería a dormir sólo. Pero algo de dinero en la cartera no me haría ningún daño.
- Bien señorita – intenté en vano recordar su apellido- mmm....
- Señora, señora Stewart. Después de abandonar Amsterdam y regresar a Nueva York me casé.

Que el destino jugaba en mi contra era algo que aprendí hace mucho tiempo.Qué posibilidades existían de que Natali y yo terminaramos juntos en otra ciudad de otro continente, y en mi despacho. Era algo tan sospechoso que decidí ir con pies de plomo. Me estiré para desengarrotar los músculos, tomé aire, cogí mi bloc de notas y la miré a los ojos. A sus bellos y hechizantes ojos.

- Bien señora Stewart. ¿Cual es su problema?

Dirigió su mirada hacia el pequeño bolso de mano. Al abrirlo pude atisbar un paquete de Marlboro, cosa que me hizo sonreír. De dentro también sacó una tarjeta.

- ¿Conoces este grupo? - dijo mientras me pasaba la tarjeta.

En ella aparecía estampada una cruz católica y un lema en dorado: "resurrectio et vita". En la parte trasera venía la dirección de lo que parecía ser una asociación.

- No.¿Qué son algún tipo de secta?.-pregunté bastante confuso.

- Jeff, no sé lo que son pero tienen a mi hijo.

- ¿ Tu hijo? - ....

(Continuará)

4-Crazy Jeff.(Escrito por Sergio Camino).

.....durante un momento me quedé pensativo,absorto,sin acabar de entender la magnitud de la empresa que se me venía encima.
Jeff- ¡joder!!
exclamé saltándome las formas que debe tener todo buen profesional
Jeff- ¿tu hijo???
(como si mis turbadores escarceos sexuales con Natali me diesen derecho a conocer y controlar su vida, una vida que no he tenido nunca ni tendré a mi alcance)
Jeff- desconocía que tuvieses un hijo.
Al mismo tiempo que realizaba afirmación tan trivial mi indescifrable cabeza comenzó a aglutinar un sinfín de conjeturas,algunas descabelladas ...y otras, inquietantemente verosímiles, poniendo en funcionamiento mis glándulas sudoríparas.
Desde que era un crío siempre había tenido la sensación de que mi cerebro y mi cuerpo no habían nacido juntos,todo lo que observaba,todo lo que palpaba ,todo lo que escuchaba producía un funcionamiento y una exigencia de conocer dentro de mis sesos ,tales eran las vueltas que le daba a todo que desde muy pequeño me gané la etiqueta de bicho raro.Aún resuenan en mi cabeza las crueles voces de los chicos del colegio llamándome cariñosamente "Crazy Jeff".
Natali- ¡¡Jeff!!! por favor, préstame atención
(mi grado de obnubilamiento me había ausentado de la situación hasta desesperar a Natali,quien sabe cuanto tiempo estuve evadido.)
Natali- como puedes ver estoy en una situación desesperada,no puedo recurrir a la policía, no te puedo dar los motivos, no puedo confiar en nadie,excepto en ti.Me estoy arriesgando mucho.
Jeff- ¿por qué yo,Natali?
Natali- eres de las pocas personas honestas que he conocido.Mi vida es una comunidad personas hipócritas de apariencias y sin valores, guiadas por el oportunismo y el cinismo y a las que solo les mueve el interés,y yo soy una de las protagonistas.Sé que tu tiene valores como sé que no me fallarás en esto.Estoy desesperada.
Mientras una parte de mi cerebro registraba las afirmaciones de Natali otra,mas activa aún,elucubraba con toda aquella situación, ¿por qué 10 años después se cruza en mi camino una persona que,placeres sexuales aparte, he repudiado e intentado olvidar?
¿por qué esa persona otrora suficiente,altiva,segura de si misma recurre a mi entregada en una situación a primeras luces desesperada? ¿que me dicta mi instinto?
En ese nuevo momento de abstracción una parte de mi, no precisamente mi cerebro,comenzó a despertar. Esa parte de mi que actúa por su cuenta comunicaba fluídamente los canales visual y olfativo con otros "departamentos físicos" de mi cuerpo.Natali seguía siendo atractiva,extremadamente atractiva.Su cuerpo comenzó a desprender feromonas que rápidamente iba absorbiendo el mío, a pesar de estar mezcladas con una buena dosis de Chanel número 5 aspecto este que me desestabiliza.Vestía un sugerente vestido granate de Dior,sin mangas y con un pequeño escote que dejaba un mundo a la imaginación de cualquier mortal excepto yo ,que ya conocía los tesoros que guardaba. Natali siempre había sido extremadamente provocativa,podía encender la mecha interior de cualquier mamífero homo sapiens a unos cuantos metros de distancia.A pesar de ser un Otoño de los fríos y de la situación que la había llevado hasta mí, su indumentaria era cuando menos poco razonable para el momento y las circunstancias.Mientras enjugaba sus lágrimas y hacía algún puchero que otro esa otra parte de mí no podía dejar de mirarla.Tenía las piernas mas esbeltas que había conocido,sus manos ,finas y suaves cuidadas al detalle presumiblemente en alguna de las casas mas prestigiosas del país insinuaban acariciarlas.Sus delicados hombros descubiertos con la piel erizada eran un placer.Cuando mi mirada se detuvo en su cuello y se prolongó a su bello perfil mis instintos mas primitivos estaban en ebullición.Sus labios eran nubes de fresa.Natali tenía el mejor azul de ojos de aquella zona del país.
Me acerqué a ella, extendí mis manos,las superpuse a las suyas.La miré a los ojos.Cuando esta situación se estabilizó deteniendo el tiempo y mientras mi mano izquierda se mantenía sobre las suyas, mi otra mano comenzó a realizar un recorrido ascendente pasando por sus brazos hasta llegar suavemente a sus mejillas. Todo mi cuerpo se estremecía con el simple contacto.Noches de desenfreno pasaban fugazmente por mi cabeza. Me di cuenta de que la deseaba,que siempre la había deseado y que me moriría deseándola.En ese momento mi otra parte decidió poner fin a la situación y habló.
Jeff-Natali, has hecho bien en ponerte en contacto conmigo, te aseguro que haré todo lo que esté en mi mano para recuperar a tu hijo,puedes confiar en mi.....(¿podría confiar yo en ella?)....(continuará).

5-Primeros pasos. (Escrito por Alex Fdez Cano).

Haré algunas preguntas en los suburbios de la ciudad. Si quiero obtener información de calidad. . .empezar en los muelles de Long Wharf es la mejor opción.
Mi mirada se aparta de su rostro unos instantes y un halo de tensión se apodera de mí. Sé que empezar mi investigación en esos muelles me llevará directamente a ”Charlestown”. Permanezco unos segundos en silencio. “Charlestown”. . . . . .Ese barrio irlandés no me ha traído mas que complicaciones. Me miento a mi mismo una vez mas. La culpa no es del barrio. Es solo mía y de mi adicción a las apuestas ilegales que tienen lugar en “la Taberna de O’Connell”. No sé si son 10000 ó 20000 dólares los que le debo al viejo Seamus. Aún me duele la mandíbula del último “recadito” de uno de sus. . .”lacayos irlandeses”.
Mientras divago, Natali ha encendido un cigarrillo. Su pintalabios mancha la boquilla. Aspira profundo y echa una bocanada muy sutil de humo.
-Jeff. . .sigues conmigo??
Vuelvo en mí tras escuchar su voz cálida y suave. Debe ser el tipo de voz que tienen los ángeles
-Lo siento. Estaba pensando en la tarjeta que me has dado.”Resurrectio et vita”. . .es latín si no me equivoco
Me levanto de la silla y miro por la ventana. Intento buscar alguna conexión y recordar todos y cada uno de los nombres de tabernas, garitos y antros de mala muerte en los que suelo perder el sentido tras ingerir una y otra vez a mi amigo “Jack”. No me centro. . .es ese perfume?? Es esta turbadora mujer??
Sigue lloviendo y los truenos retumban en mi despacho una y otra vez. La furia del mismísimo Zeus.
Veo un sobre encima de mi mesa y ella tiene la mano sobre él
-Encuéntralo Jeff. Por nuestro pasado. Por nuestro futuro. Anthony es más importante de lo que te imaginas.
Intrigado, me acerco y me dispongo a coger el sobre , no sin antes acariciar furtivamente la dulce mano de Natali.

6-Enrique VIII. (Escrito por Iván García).

Si existía una persona en todo Charlestown que podía saber algo sobre aquella secta religiosa ese era Enrique VIII. Le llamábamos así por su parecido con el monarca inglés; se había casado seis veces, mató a dos de sus esposas y hasta fundó su propia iglesia en los años 70. Una especie de rama de los Hare Krishna con una “ligera” desviación, en lugar de adorar al dios Vishnú los fieles debían adorarle a él como reencarnación del dios en la Tierra. Aquel negocio le convirtió en uno de los hombres mas ricos e influyentes de la ciudad. Hasta que en en 1982, la “Comisión para la prevención de la manipulación sectaria” le detuvo llevándole unos años a la sombra. Últimamente se rumoreaba que le habían dejado en libertad y que se había instalado de nuevo en los muelles. En el viejo almacén de maderas de la calle Kent. Aparqué lo más cerca que pude, no quería cruzarme con Seamus y sus amigos de puño fácil. Una escalera de incendios me permitió entrar por la parte trasera del edificio.

Dentro el ambiente era de los más tétrico. Colchones y cartones tirados por todo el suelo sobre los que dormían decenas de personas vestidos con túnicas Krishna. Del piso inferior provenía el eco de unos rezos que pretendían imitar un mantra tibetano. Supe al instante que el viejo Enrique VIII estaría por allí. Según bajaba las escaleras hacia el piso inferior me encontraba con gente dando vueltas sobre sí misma tan puesta de LSD que eran incapaces de verme. El olor a incienso se hacia cada vez más insoportable a medida que me acercaba a lo que podría denominarse altar. Me reconoció al instante de hecho en más de una ocasión mis puños habían visitado su cara contratados por algún padre deseoso de alejar a su hija de las garras de Enrique.

- Jeff, viejo amigo. ¿Vienes en busca de la verdad?- dijo mientras me ofrecía LSD.

- Si- afirmé- vengo en busca de la verdad, pero de otra verdad.

Enrique VIII estaba loco, completamente loco. Décadas de consumo indiscriminado de drogas le habían convertido en una especie de bufón. Pero era todo lo que tenía para empezar a recabar información.

- ¿Qué sabes de una secta instalada en el centro, cuyo lema es “resurrectio et vita”?

Por un instante parecía que los ojos se le iban a salir de las órbitas . Tras acariciar su cabeza afeitada tomó asiento mientas me indicaba con la mano que me sentará en un viejo colchón que había frente a él.

- La respuesta que buscas es San Juan 5:21- afirmó mientras se quitaba la túnica dejando su pecho al descubierto.

Tatuado podía leerse: “San Juan 5:21- Así como el Padre resucita a los muertos y les da vida, del mismo modo el Hijo da vida al que el quiere”.

- ¿Te gustan los cuentos Jeff?.

- No.- dije antes de que me embaucara en una de sus locuras.
- Este te gustará. Yo tenía 18 años y era mi segundo día en la facultad de medicina de Harvard....(continuará)

7-Nox Arcana. (Escrito por Jonathan Arias).

...todo me iba muy bien, mi expediente académico era impecable, tanto, como mi prometedor futuro en el campo de la neurocirugía, en mi empeño por profundizar en los secretos de la mente humana, hice buenas migas con algunos alumnos que cursaban psicología, pronto las charlas en una mesa abarrotada de botellas de cerveza vacías se volvieron mas frecuentes e interesantes, hablamos de hipnosis, de control mental, de lavados de cerebro.

Un día Matthew, que así era como se llamaba uno de mis amigos, nos habló sobre un chico que había conocido en una clase de psiquiatría, el chico en cuestión pertenecía a una de las hermandades mas famosas y exclusivas del campus, la Psi, formada en su mayor parte por estudiantes de psicología, pero que también contaba con miembros de otras disciplinas e incluso destacados deportistas universitarios.

Este le había hablado sobre una organización que cada vez contaba con mas adeptos dentro de la hermandad, una organización que iba mas allá del estudio científico expandiendo su conocimiento hacia lo paranormal, no le especifico mucho mas sobre las intenciones o lo que hacían en esa organización, pero si le dijo una frase que a todos nos dejó un poco intrigados, "Resurrectio et vita".

Siempre he sido una persona muy abierta a las nuevas sensaciones, así que al día siguiente me colé en la clase de psiquiatría con Matthew y entablé contacto con su nuevo amigo. Rudolph Rogers que así era como se llamaba el chico, era un joven espigado, con un acné juvenil aun presente en su cara y una vestimenta un tanto estrambótica y algún que otro tic nervioso, lo cual me hizo sospechar al principio que su historia no era mas que una invención de una mente un tanto desequilibrada. Nada mas lejos de la realidad, Rogers se mostró como un chico abierto y tremendamente espabilado, rápidamente al ver mi interés en la historia se centró en mi, y al despedirnos acordamos quedar a la noche para seguir hablando del tema.

Pasaron las semanas y mi amistad con Rogers crecía, mis viejos amigos ya no me resultaban interesantes, había descubierto una nueva vía de conocimiento, Rogers me hablaba sobre viajes entre dimensiones, seres sobrenaturales que podían controlar nuestras mentes para su propio beneficio y que eran conocidos como los primigenios, muertos que volvían a la vida como marionetas dispuestas a hacer cualquier cosa por la organización.

Puede parecerte una locura Jeff, pero llego un día en el que decidí entrar en la organización, por entonces había descuidado mucho mis estudios de medicina absorto en las historias de Rogers, no paraba de leer sobre el tema, libros y libros, y empecé también a experimentar con drogas, con el fin de liberar mi mente e intentar llegar a un nivel superior de conocimiento. Rogers accedió, y pocos días después me dio la dirección donde debía de pasar la entrevista de acceso, me comento también, que eso implicaba pasar la prueba de acceso a la hermandad psi por lo que debería de trasladarme a la misma. También me advirtió sobre que una vez iniciado el proceso no había vuelta atrás, pertenecería a la organización hasta mi muerte y por su puesto en mi resurrección. Cuando se fue, mi cara de sorpresa fue mayúscula al ver que anotado en el papel estaba el despacho de un profesor llamado August Jermyn, brillante doctor especializado en neurocirugía y responsable de algunas de las clases mas interesantes a las que había tenido el placer de asistir.

Esa misma tarde me encaminé a su despacho, llamé a la puerta y desde dentro escuche la voz de Jermyn invitándome a entrar, nada mas verme la expresión de seriedad de Jermyn cambio hacia una mueca de sorpresa mezclada con satisfacción, yo era uno de sus alumnos mas brillantes y ahora iba a unirme a su causa. No medio palabra, se levanto de su silla y abrió una pequeña caja fuerte escondida detrás de un retrato, de la que supuse era su esposa. Y entonces lo vi..

De repente Enrique VIII se paró... dejó de hablar y se quedó en el mas absoluto silencio, hasta que me dijo, "no puede ser, están aquí" nerviosamente se levantó se acercó a mi y me dijo "alejate de esta investigación Jeff, si tienes aprecio por tu vida renuncia al caso dile a tu cliente que no te interesa", entonces cogió sacó una pistola de su cintura y se fue corriendo por una de las puertas al fondo de la estancia.

Me quedé helado, me había dejado a medias con la historia y encima desconcertado ante su violenta reacción, pero a los pocos segundos todo cobro sentido, una voz ronca y familiar sonó a través de un megáfono, era el inspector de policía Hobbes, y se trataba de una redada de la D.E.A.

Rápidamente me levante como un resorte, y me dirigí en dirección a la misma escalera de incendios por la que había subido, pero justo a unos 10 metros de la misma pude ver como un par de policías entraban por ella gritando a todo el mundo que se tirara al suelo con las manos sobre la cabeza. Exigencia que no caló muy hondo entre la mayor parte de la gente que caminaban como zombis ausentes de todo lo que estaba pasando. Rápidamente di media vuelta y me metí por otra puerta, corría sin mirar atrás, por un pasillo poco iluminado y que por el sonido de mis pisadas tenia un firme construido a base de tablas de madera, tal era mi urgencia que no pensé en el estado de la misma y así después de unos cuantos pasos, pise en falso y el mundo empezó a dar vueltas, me caí al piso inferior, y por suerte aterrice sobre algo blando, viscoso y maloliente, no me pare a pensar en que era, simplemente corrí hacia una ventana me asome y vi el mar a unos metros, era mi única opción así que me lancé y me alejé a nado hasta la otra punta del muelle.

Una vez a salvo me dirigí empapado a mi coche, por suerte, aunque lo había dejado cercano al almacén, temeroso de que algún yonki se ensañara con el lo había escondido lo suficiente como para que ni los policías de la D.E.A. Se percataran de su presencia. Mientras conducía le daba vueltas a todo lo vivido esa noche, mi cabeza funcionaba a un ritmo trepidante, pero pronto los síntomas de la fatiga empezaron a aparecer, pero no podía irme a dormir, tenia que saber mas sobre el tema, así que me dirigí a mi despacho, al entrar el perfume de Natali seguía en el aire, me tire el sofá, con mi portátil sobre el regazo, dispuesto a pasarme la noche recopilando información, pero al momento me dormí, fue inevitable.

Desperté con el sol dándome en la cara, por fin un día soleado en esta maldita ciudad, aun así mi estado de humor no era bueno, estaba nervioso, intranquilo, hacia unas horas un loco demente, me había hablado sobre ritos, seres superiores y resurrecciones, había estado a punto de acabar detenido o aun peor con una bala en mi cabeza, me había escapado a nado y el día que amanecía se presentaba como un apasionante viaje al orgullo de la formación académica del país... La universidad de Harvard.