6-Enrique VIII. (Escrito por Iván García).

Si existía una persona en todo Charlestown que podía saber algo sobre aquella secta religiosa ese era Enrique VIII. Le llamábamos así por su parecido con el monarca inglés; se había casado seis veces, mató a dos de sus esposas y hasta fundó su propia iglesia en los años 70. Una especie de rama de los Hare Krishna con una “ligera” desviación, en lugar de adorar al dios Vishnú los fieles debían adorarle a él como reencarnación del dios en la Tierra. Aquel negocio le convirtió en uno de los hombres mas ricos e influyentes de la ciudad. Hasta que en en 1982, la “Comisión para la prevención de la manipulación sectaria” le detuvo llevándole unos años a la sombra. Últimamente se rumoreaba que le habían dejado en libertad y que se había instalado de nuevo en los muelles. En el viejo almacén de maderas de la calle Kent. Aparqué lo más cerca que pude, no quería cruzarme con Seamus y sus amigos de puño fácil. Una escalera de incendios me permitió entrar por la parte trasera del edificio.

Dentro el ambiente era de los más tétrico. Colchones y cartones tirados por todo el suelo sobre los que dormían decenas de personas vestidos con túnicas Krishna. Del piso inferior provenía el eco de unos rezos que pretendían imitar un mantra tibetano. Supe al instante que el viejo Enrique VIII estaría por allí. Según bajaba las escaleras hacia el piso inferior me encontraba con gente dando vueltas sobre sí misma tan puesta de LSD que eran incapaces de verme. El olor a incienso se hacia cada vez más insoportable a medida que me acercaba a lo que podría denominarse altar. Me reconoció al instante de hecho en más de una ocasión mis puños habían visitado su cara contratados por algún padre deseoso de alejar a su hija de las garras de Enrique.

- Jeff, viejo amigo. ¿Vienes en busca de la verdad?- dijo mientras me ofrecía LSD.

- Si- afirmé- vengo en busca de la verdad, pero de otra verdad.

Enrique VIII estaba loco, completamente loco. Décadas de consumo indiscriminado de drogas le habían convertido en una especie de bufón. Pero era todo lo que tenía para empezar a recabar información.

- ¿Qué sabes de una secta instalada en el centro, cuyo lema es “resurrectio et vita”?

Por un instante parecía que los ojos se le iban a salir de las órbitas . Tras acariciar su cabeza afeitada tomó asiento mientas me indicaba con la mano que me sentará en un viejo colchón que había frente a él.

- La respuesta que buscas es San Juan 5:21- afirmó mientras se quitaba la túnica dejando su pecho al descubierto.

Tatuado podía leerse: “San Juan 5:21- Así como el Padre resucita a los muertos y les da vida, del mismo modo el Hijo da vida al que el quiere”.

- ¿Te gustan los cuentos Jeff?.

- No.- dije antes de que me embaucara en una de sus locuras.
- Este te gustará. Yo tenía 18 años y era mi segundo día en la facultad de medicina de Harvard....(continuará)

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