...siendo tremendamente atractiva pero a medida que se acercaba a mi escritorio, se hacía mas patente lo que su maquillaje quería ocultar. Los ojos ligeramente hinchados por horas de llanto. Las manos nerviosas, jugueteando con un pequeño bolso de mano, donde mi intuición me decía que únicamente habría un paquete de cigarrillos, seguramente Marlboro o eso, al menos fumaba diez años atrás.
- Hola Stryker – dijó con normalidad como si estos diez años de ausencia apenas hubieran existido.
- En aquella época te necesitaba a mi lado por diversión. Ahora te busco por trabajo.
Aquellas palabras me dejaron bien claro que esa noche volvería a dormir sólo. Pero algo de dinero en la cartera no me haría ningún daño.
- Bien señorita – intenté en vano recordar su apellido- mmm....
- Señora, señora Stewart. Después de abandonar Amsterdam y regresar a Nueva York me casé.
Que el destino jugaba en mi contra era algo que aprendí hace mucho tiempo.Qué posibilidades existían de que Natali y yo terminaramos juntos en otra ciudad de otro continente, y en mi despacho. Era algo tan sospechoso que decidí ir con pies de plomo. Me estiré para desengarrotar los músculos, tomé aire, cogí mi bloc de notas y la miré a los ojos. A sus bellos y hechizantes ojos.
- Bien señora Stewart. ¿Cual es su problema?
Dirigió su mirada hacia el pequeño bolso de mano. Al abrirlo pude atisbar un paquete de Marlboro, cosa que me hizo sonreír. De dentro también sacó una tarjeta.
- ¿Conoces este grupo? - dijo mientras me pasaba la tarjeta.
En ella aparecía estampada una cruz católica y un lema en dorado: "resurrectio et vita". En la parte trasera venía la dirección de lo que parecía ser una asociación.
- No.¿Qué son algún tipo de secta?.-pregunté bastante confuso.
- Jeff, no sé lo que son pero tienen a mi hijo.
- ¿ Tu hijo? - ....
(Continuará)

0 comentarios: