Haré algunas preguntas en los suburbios de la ciudad. Si quiero obtener información de calidad. . .empezar en los muelles de Long Wharf es la mejor opción.
Mi mirada se aparta de su rostro unos instantes y un halo de tensión se apodera de mí. Sé que empezar mi investigación en esos muelles me llevará directamente a ”Charlestown”. Permanezco unos segundos en silencio. “Charlestown”. . . . . .Ese barrio irlandés no me ha traído mas que complicaciones. Me miento a mi mismo una vez mas. La culpa no es del barrio. Es solo mía y de mi adicción a las apuestas ilegales que tienen lugar en “la Taberna de O’Connell”. No sé si son 10000 ó 20000 dólares los que le debo al viejo Seamus. Aún me duele la mandíbula del último “recadito” de uno de sus. . .”lacayos irlandeses”.
Mientras divago, Natali ha encendido un cigarrillo. Su pintalabios mancha la boquilla. Aspira profundo y echa una bocanada muy sutil de humo.
-Jeff. . .sigues conmigo??
Vuelvo en mí tras escuchar su voz cálida y suave. Debe ser el tipo de voz que tienen los ángeles
-Lo siento. Estaba pensando en la tarjeta que me has dado.”Resurrectio et vita”. . .es latín si no me equivoco
Me levanto de la silla y miro por la ventana. Intento buscar alguna conexión y recordar todos y cada uno de los nombres de tabernas, garitos y antros de mala muerte en los que suelo perder el sentido tras ingerir una y otra vez a mi amigo “Jack”. No me centro. . .es ese perfume?? Es esta turbadora mujer??
Sigue lloviendo y los truenos retumban en mi despacho una y otra vez. La furia del mismísimo Zeus.
Veo un sobre encima de mi mesa y ella tiene la mano sobre él
-Encuéntralo Jeff. Por nuestro pasado. Por nuestro futuro. Anthony es más importante de lo que te imaginas.
Intrigado, me acerco y me dispongo a coger el sobre , no sin antes acariciar furtivamente la dulce mano de Natali.
Mi mirada se aparta de su rostro unos instantes y un halo de tensión se apodera de mí. Sé que empezar mi investigación en esos muelles me llevará directamente a ”Charlestown”. Permanezco unos segundos en silencio. “Charlestown”. . . . . .Ese barrio irlandés no me ha traído mas que complicaciones. Me miento a mi mismo una vez mas. La culpa no es del barrio. Es solo mía y de mi adicción a las apuestas ilegales que tienen lugar en “la Taberna de O’Connell”. No sé si son 10000 ó 20000 dólares los que le debo al viejo Seamus. Aún me duele la mandíbula del último “recadito” de uno de sus. . .”lacayos irlandeses”.
Mientras divago, Natali ha encendido un cigarrillo. Su pintalabios mancha la boquilla. Aspira profundo y echa una bocanada muy sutil de humo.
-Jeff. . .sigues conmigo??
Vuelvo en mí tras escuchar su voz cálida y suave. Debe ser el tipo de voz que tienen los ángeles
-Lo siento. Estaba pensando en la tarjeta que me has dado.”Resurrectio et vita”. . .es latín si no me equivoco
Me levanto de la silla y miro por la ventana. Intento buscar alguna conexión y recordar todos y cada uno de los nombres de tabernas, garitos y antros de mala muerte en los que suelo perder el sentido tras ingerir una y otra vez a mi amigo “Jack”. No me centro. . .es ese perfume?? Es esta turbadora mujer??
Sigue lloviendo y los truenos retumban en mi despacho una y otra vez. La furia del mismísimo Zeus.
Veo un sobre encima de mi mesa y ella tiene la mano sobre él
-Encuéntralo Jeff. Por nuestro pasado. Por nuestro futuro. Anthony es más importante de lo que te imaginas.
Intrigado, me acerco y me dispongo a coger el sobre , no sin antes acariciar furtivamente la dulce mano de Natali.

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