- No soy yo quien ha entrado en una habitación sin permiso-comentó con cierto desdén en la voz- además el cartel de fuera pone claramente “Residencia Femenina Granger”. ¿Qué eres un viejo de esos chiflados pervertidos?.
Por un momento mi puño se contrajo. “Crazy Jeff” estaba a punto de tomar el control sobre mi cuerpo, pero un guiño de aquellos ojos verdes me sumergió en un apacible estado de calma.
- Tranquilo era broma. Pero necesito que me cuentes primero como llegaste hasta aquí.
Mis sentidos seguían embotados por la droga que me inyectaron, además la voz de aquella pelirroja me atraía como los cantos de las sirenas a los marineros de la antigüedad.
- No. no...- tenía la garganta seca me costaba empezar a hablar- no sé como empezar. Un tipo me seguía por el bosque y me inyectó algún tipo de droga. Después todo se volvió negro y un sendero de sangre me condujo hasta aquí.
- Bien Dorothy- dijo con una sonrisa pícara- creo que deberías volver por el sendero de baldosas amarillas hasta la mágica ciudad de Oz, quizás si el mago no está demasiado ocupado pueda ayudarte.
Por segunda vez en escasos minutos me dieron ganas de golpearla, por segunda vez en escasos minutos estuve a punto de desnudarla. La mezcla de odio y lujuria que provocaba en mi interior empezaba a ser un cocktail molotov a punto de prender.
- Perdona no te enfades conmigo – su cara mostraba arrepentimiento- te creo. Precisamente podría decirse que soy la única que te podría creer. Es como si yo fuera tu mago de Oz. Sé por lo que vienes, estás investigando la muerte de Angelina Baker. Si no, no estarías aquí. Era mi compañera de habitación.
Por un momento mi puño se contrajo. “Crazy Jeff” estaba a punto de tomar el control sobre mi cuerpo, pero un guiño de aquellos ojos verdes me sumergió en un apacible estado de calma.
- Tranquilo era broma. Pero necesito que me cuentes primero como llegaste hasta aquí.
Mis sentidos seguían embotados por la droga que me inyectaron, además la voz de aquella pelirroja me atraía como los cantos de las sirenas a los marineros de la antigüedad.
- No. no...- tenía la garganta seca me costaba empezar a hablar- no sé como empezar. Un tipo me seguía por el bosque y me inyectó algún tipo de droga. Después todo se volvió negro y un sendero de sangre me condujo hasta aquí.
- Bien Dorothy- dijo con una sonrisa pícara- creo que deberías volver por el sendero de baldosas amarillas hasta la mágica ciudad de Oz, quizás si el mago no está demasiado ocupado pueda ayudarte.
Por segunda vez en escasos minutos me dieron ganas de golpearla, por segunda vez en escasos minutos estuve a punto de desnudarla. La mezcla de odio y lujuria que provocaba en mi interior empezaba a ser un cocktail molotov a punto de prender.
- Perdona no te enfades conmigo – su cara mostraba arrepentimiento- te creo. Precisamente podría decirse que soy la única que te podría creer. Es como si yo fuera tu mago de Oz. Sé por lo que vienes, estás investigando la muerte de Angelina Baker. Si no, no estarías aquí. Era mi compañera de habitación.
Quizá no se ajustaba del todo a la realidad, pero seguir la pista del caso Baker me podría ayudar en mi investigación.
- Lo siento, lo de tu amiga- dije en voz baja.
- No te preocupes era una puta zorra.
La frialdad de aquella pelirroja era impresionante. Su corazón debía estar hecho de fragmentos de iceberg.
- Aunque era una puta zorra – continuó- mi coven y yo intentamos protegerla a toda costa.
- ¿Coven?- interrumpí.
- Un coven es un grupo de brujos y brujas que practican la magia Wicca y que se reúnen para un fin, liderados por una suma sacerdotisa.
La frialdad de aquella pelirroja era impresionante. Su corazón debía estar hecho de fragmentos de iceberg.
- Aunque era una puta zorra – continuó- mi coven y yo intentamos protegerla a toda costa.
- ¿Coven?- interrumpí.
- Un coven es un grupo de brujos y brujas que practican la magia Wicca y que se reúnen para un fin, liderados por una suma sacerdotisa.
Empezaba a creer que me encontraba realmente en Oz.
- En este caso nos juntamos para intentar salvar a “Angie” pero hay sombras demasiado profundas que no pueden ser iluminadas.
- ¿De quién teníais que protegerla?-pregunté.
- Como te dije Angelina no era una chica ejemplar. Era la típica hija de papá. Un nuevo rico dueño de un imperio textil. Su padre compró y negoció la entrada de su hija en Harvard. Una vez aquí ella utilizó su mejor arma para ir aprobando asignatura tras asignatura.
- ¿El dinero?-pregunté- ¿Compraba a los profesores?.
- El sexo -respondió con rotundidad-podría decirse que su esfuerzo para aprobar era más físico que mental. Hasta que se matriculó en la clase del profesor August.
- ¿August Jermyn?- aquel hombre aparecía una y otra vez . Demasiada casualidad.
- Si. El profesor August hacía caso omiso de las insinuaciones de Angie. Ella estaba desesperada. Un día me comentó que el profesor August la aprobaría si le ayudaba en un experimento privado que estaba realizando. Desde entonces todo cambió. Las pesadillas atormentaban a Angie por las noches hasta tal punto que dejó de dormir. Tomaba cualquier tipo de droga que la mantuviese despierta. Murmuraba sobre seres de otra dimensión. Por eso, decidí intervenir con mi coven. Rezamos a la Diosa, rezamos al Dios, invocamos los poderes divinos y terrenales e incluso nos adentramos en las tinieblas en busca del alma de Angie. Pero su cuerpo y su mente ya no pertenecían a nuestro plano.
- Los demonios que acabaron con ella fueron seis tipos encapuchados- objeté con dureza- la violaron y golpearon. Vi una grabación en casa del viejo Cooper. Por eso me persiguen.
- ¡No!- insistió mi pelirroja consejera- Tus ojos ven sin ver, tus oídos escuchan palabras que no entienden. Pero entenderás. Yo te enseñaré.
- Como te dije Angelina no era una chica ejemplar. Era la típica hija de papá. Un nuevo rico dueño de un imperio textil. Su padre compró y negoció la entrada de su hija en Harvard. Una vez aquí ella utilizó su mejor arma para ir aprobando asignatura tras asignatura.
- ¿El dinero?-pregunté- ¿Compraba a los profesores?.
- El sexo -respondió con rotundidad-podría decirse que su esfuerzo para aprobar era más físico que mental. Hasta que se matriculó en la clase del profesor August.
- ¿August Jermyn?- aquel hombre aparecía una y otra vez . Demasiada casualidad.
- Si. El profesor August hacía caso omiso de las insinuaciones de Angie. Ella estaba desesperada. Un día me comentó que el profesor August la aprobaría si le ayudaba en un experimento privado que estaba realizando. Desde entonces todo cambió. Las pesadillas atormentaban a Angie por las noches hasta tal punto que dejó de dormir. Tomaba cualquier tipo de droga que la mantuviese despierta. Murmuraba sobre seres de otra dimensión. Por eso, decidí intervenir con mi coven. Rezamos a la Diosa, rezamos al Dios, invocamos los poderes divinos y terrenales e incluso nos adentramos en las tinieblas en busca del alma de Angie. Pero su cuerpo y su mente ya no pertenecían a nuestro plano.
- Los demonios que acabaron con ella fueron seis tipos encapuchados- objeté con dureza- la violaron y golpearon. Vi una grabación en casa del viejo Cooper. Por eso me persiguen.
- ¡No!- insistió mi pelirroja consejera- Tus ojos ven sin ver, tus oídos escuchan palabras que no entienden. Pero entenderás. Yo te enseñaré.
Aquella desconocida me aferró por un brazo conduciéndome hasta el escritorio. De uno de los cajones sacó una caja metálica. Al abrirlo pude observar una especie de tapete y una baraja del Tarot.
- Mira, estos son los arcanos mayores- explicó mientras mostraba las cartas una a una con la soltura de un tahúr- representan personas, situaciones, emociones, en definitiva la vida y la muerte.
Con delicadeza puso una carta sobre el tapete.
- Fíjate en este arcano porque eres tu. La carta sin número El loco – apenas pude reprimir una sonrisa al pensar en mi apodo de Crazy Jeff- representa el inicio, el punto de partida no sabes nada pero tienes la aptitudes para comprender. Tu espontaneidad y tus instintos te guiarán.
Al lado de mi carta situó otra. Con no cierta incertidumbre esperaba deseoso que comenzase a hablar.
- Aquí tienes a tu rival. El que organiza y manipula desde la sombra. El arcano número XV El diablo, en él está la cara mas despreciable de la humanidad, la obsesión, el egoísmo, la pura maldad hecha carne ,August Jermyn. Pero un arcano se ha cruzado en vuestros destinos.
Encima de las dos cartas sitúo una tercera.
- El Arcano XIX El Sol. La única carta con poder suficiente como para con su luz erradicar las sombras. La única persona que pone en peligro el teatro de sombras de August. Un niño, un niño deseado, un niño buscado con desesperación por un padre que lo ha perdido.
- Ese niño es Anthony la secta de August le secuestró -afirmé exaltado por la situación- pero te equivocas no es su padre quien me contrato, fue su madre Natali.
- Sí-afirmó- ella te contrató. Pero es su padre quien lo buscará y luchará para rescatarlo. Tú, querido loco eres el padre del Sol.
Aquella frase impacto cual bomba nuclear sobre mi mente. ¿ Qué motivo tendría Natali para ocultarme algo así?. Decidí que debía abandonar el mundo de Oz inmediatamente, antes de que las arcadas se convirtieran en vómito sobre la moqueta de mi pelirroja vidente.
- Tengo que marcharme- me excusé- aún no te pregunté como te llamabas.
- Puedes llamarme La estrella aunque me haría mas ilusión que me llamases la Maga de Oz.
Salí de la habitación a trompicones odiando y deseando a aquella muchacha tanto como cuando entré en su cuarto. Me dirigí a mi coche, un hyundai elantra azul cobalto del 95. Cada abollón de su chapa contaba una historia: cuernos, sobornos, drogas, asesinatos. Pero no había abollón lo suficientemente grande para contar el lío en que estaba metido. Sentado en el asiento del conductor con la cabeza caída sobre el volante intentaba reflexionar sobre mi siguiente paso. 

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