10-La estrella. (Escrito por Sergio Camino).


...en lo mas profundo del subconsciente ,el pequeño Jeff, Crazy Jeff,se retorcía de dolor, no era la primera vez que recibía una paliza de tal calibre. Los “chicos malos”,crueles en extremos, de la pequeña escuela de Tucson, en lo mas profundo del sureño estado de Arizona, se habían cebado con él. Las suaves y sedosas manos de mi madre acompañadas de una de las mas dulces miradas que haya contemplado jamás intentaban mitigar mi dolor con desigual fortuna. Con cada cura una de sus manos acariciaba mi maltrecho y agrietado rostro, estigmatizado de tantas y tantas palizas sinsentido. Ella había decidido que aquella sería la última. Al día siguiente,con lo puesto, mi madre y su pequeño Jeff rompían con todo poniendo rumbo al norte de Europa dejando tras de sí un puñado de ingratos recuerdos, de una vida miserable que repudiaba y que jamás ella mereció , de un padre que nunca conocí y de un trabajo deplorable que jamás debió aceptar. Mientras notaba la suavidad de sus manos, su olor, tan embriagador que haría sucumbir a cualquier hombre, los pocos ánimos que me quedaban,mis pocas esperanzas se esforzaban por animarla....- mama, no te preocupes,estoy bien, no me dejes nunca....

- Tranquilo, relajate, respira ,no malgastes energías.
Evidentemente aquella ya no era la voz de mi madre. Como si me hubiesen sacado a rastras del sueño mas profundo de los sueños abrí los ojos y el ángel materno que acariciaba unos segundos antes mi desfigurado rostro se había transformado en otro ,totalmente desconocido , pero con el mismo aura que el recordado. La chica que tenía sentada en aquella cama, a un palmo de mi cuerpo solo podía haber sido enviada por un Dios, el dios de las víctimas como el que se mereció el pequeño Crazy Jeff y que nunca tuvo a su lado.Aquella chica era una auténtica diosa.Me quedé absorto y embobado mirándola, sin entender ni importarme absolutamente nada.Mientras la contemplaba, las serias sospechas de tener no menos de dos costillas rotas y la sensación de que mi cara tendría el aspecto que puede tener un mapa de carreteras de Alaska, todo ese conjunto de doloroso padecimiento se había quedado en un segundo plano,mejor aún, se había esfumado. Aquella mujer a mi lado ,acariciándome, aliviando mi dolor,preocupándose por mis heridas, su gesto comprensivo y la mas absoluta belleza me hacían dudar de si aquello era aún el mundo de los vivos.

La chica poseía una boca tremendamente sensual adornada por unos turgentes labios de portada,sus incisivos podían perfectamente posar en una campaña de dentífricos y su cuerpo era una auténtica tentación para cualquier heterosexual ,en especial para un hombre hecho depredador como era mi caso...una mirada pícara, enormes ojos inabordables....desprendía un olor que a pesar de la deplorable situación en la que me encontraba estaba nuevamente despertando esa parte de mí que jamás descansa ,siempre alerta,en un “stanby-on” perpetuo, ajena a los sinsabores de mi trabajo y de mi vida,a las magulladuras y dolores de mi cuerpo y a mis mil y un quebraderos de cabeza así como el enorme riesgo que había corrido y que me había llevado a acabar con mis huesos en aquel lugar. Durante unos segundos me imaginé teniendo sexo con ella allí mismo...mientras me desabotonaba la camisa y se desembarazaba de mis pantalones mis manos sujetaban su cintura con firmeza, sin darle tiempo a mas la volteé comenzando al instante a quitarle el ceñido top que llevaba y una inusual minifalda de quinceañera aunque bien rondaría los 25. Imaginé dirigirme a sus colosales pechos, de hecho los tuve entre mis manos durante unas décimas de segundo temiendo desmayarme de satisfacción;en ese momento ella acercaba su mano a mi zona mas excitada;todo mi cuerpo y el suyo eran “zona de guerra” ,sin planes a medio plazo de rendición - Penétrame!!masculló ella sin ser consciente de que yo ya estaba en ese cometido.....

-¿Recuerdas algo?¿Quien eres? .Hemos decidido tenerte aquí hasta que sepamos que es lo que sabes.

Nuevamente el ensimismamiento y la fantasía sexual que me había alejado de allí durante unos instantes se quebró de repente. Lo “celestial” de la situación se tornó de golpe en seria preocupación “hemos decidido tenerte aquí” . "¿Hemos?" En mi cabeza se fue sucediendo y aflorando de golpe todo lo que me había acontecido desde que una torpeza de las mías había permitido meter mis narices con nula pericia en los asuntos de Cooper.

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