Intento hablar pero me doy cuenta de que estoy amordazado, tampoco importaba, ya que antes de poder pronunciar cualquier palabra la llave inglesa de Cooper impacta contra mi cara.
-No voy a andarme con rodeos, no sé quién eres ni que estás haciendo en mi casa, pero como no lo averigüe en unos minutos te juro que te mato cabrón.
El viejo Cooper parece no tener mucha paciencia, me desamordaza y me da un poco de agua. No hay escusas, no se me ocurre algo con que mentirle así que permanezco en silencio. Cooper vuelve a corroborar mi teoría, alza la llave y vuelve a descargarla contra mi cara, todo se me nubla, pierdo por segundos la conciencia, escupo sangre y pronuncio lo único que se me viene a la mente:
-Resurrectio et Vita
Cooper vacila, parece que la frase causa algún efecto en el, pero vuelve a alzar el brazo y a descargarlo una vez más en mi cara. El impacto es brutal, me tambaleo sobre la silla y me voy con ella al suelo, noto que al caer los nudos se aflojan un poco, y que las patas de la silla se astillan.
-stell'bsna syha'h- fueron las únicas palabras que conseguí decir antes de que volviera a arremeter contra mi maltrecha cara. No sabía lo que significaba pero fue de lo poco con lo que me quede de los libros encontrados en el viejo despacho del profesor August.
De repente los ojos de viejo se abrieron como platos… y murmura otra de esas palabras ininteligibles -y'hah-
Se agacha y acercando su cara a la mia me pregunta – ¿Quien cojones eres?
Le escupo a la cara, un escupitajo de color rojo baja por su mejilla pero lejos de cabrearlo el viejo sigue con su sorpresa, -¿Te manda el?.
El viejo se queda sin respuesta ya que durante la breve conversación consigo liberarme de mis ataduras y le clavo con todas mis fuerzas una de las patas de la silla astilladas en su hombro derecho, el grito de dolor es aterrador, el hombre suelta la llave inglesa y se retuerce en el suelo, salgo corriendo, mareado, con mi ropa llena de sangre. Subo las escaleras y aparezco en la cocina, no parece haber nadie mas en la casa, corro hacia la puerta de salida y salgo a la noche, me dirijo hacia el camino que se pierde en el bosque.
Corro como alma que lleva el diablo, y de repente escucho gritos a mi espalda, Cooper ya se debe de haber repuesto y ordena a alguien que me siga, veo una linterna moviéndose hacia mi por el camino, sigo corriendo y veo las luces del campus, no faltaran más de 300 metros pero en mi estado mi perseguidor me dará alcance antes de que pueda avisar a alguien, miro a mi alrededor, y en lo alto veo una tenue luz roja, hacen falta algunas zancadas más para darme cuenta de que ahí puede estar mi salvación, es una torre de vigilancia, supongo que usada por los guardas forestales del bosque, está lo suficientemente alejada del camino como para despistar a mi perseguidor, si consigo salir del camino antes de que me vea tal vez pueda esconderme en ella.
Corro a través de la maleza, que rasga mi ya maltrecho cuerpo. Y llego a la base de la plataforma, no hay rastro de la linterna y me dispongo a subir, no parece muy alta pero un peldaño tras otro va fatigando mi cuerpo, me paro un segundo a tomar aliento, y de repente una mano me coge por el tobillo miro hacia abajo y veo a mi perseguidor en una mano sostiene la linterna, pero en la otra bajo el brillo de la luna alcanzo a ver un revolver, forcejeamos y me zafo de su mano. Sigo subiendo y cuando llego arriba me derrumbo sobre la tarima jadeando, tiempo suficiente para que mi perseguidor consiga llegar arriba, me apunta con el arma, dispuesto a disparar, no lo pienso, me abalanzo sobre el y forcejeamos, todo es muy precipitado, se le cae la pistola y aprovecho para pegarle una patada y alejarla de nosotros, por el rabillo del ojo puedo vez como cae al pequeño estanque situado en la parte contraria de la escalera, de repente el muchacho saca una jeringuilla del bolsillo y me la clava en el brazo inyectándome su contenido, justo en el momento que los dos nos precipitamos sobre la barandilla y aterrizábamos en el suelo, mi perseguidor consiguió ponerse en pie y echo a correr en dirección al bosque, rápido veo el motivo, unos faros advierten que un coche se acerca a lo lejos, conseguí levantarme, y dar un nos pasos, pero cada vez me pesaban más los parpados y me tambaleaba, caí de bruces contra el suelo, y de repente la más absoluta oscuridad.
Cuando abrí los ojos, no podía ver nada a mi alrededor tan solo oscuridad una negrura impenetrable e inquietante, me incorpore y cuando mire al suelo ahogue un grito al ver como un sendero de sangre partía desde mi posición y se perdía en la oscuridad. Tembloroso y desconcertado decidí seguirlo, pese a lo irreal de la situación todos mis sentidos funcionaban a la perfección, todo parecía sumamente real, tenía casi la certeza de que era un sueño, estaba dormido, pero mi cerebro era completamente funcional, pensaba, decidía mis pasos, algo me decía que era mucho más que un simple sueño, y de pronto este se tornó pesadilla…
A mi espalda algo se arrastraba no podía ver que era por más que mirara, y tampoco quería pararme a esperarlo, algo me decía que si esperaba tal vez nunca saldría de ahí. Empecé a caminar más deprisa, el sendero de sangre no iba en línea recta, a veces tomaba curvas o daba la impresión de dar la vuelta a una esquina, de todas formas yo no podía comprobarlo me negaba a adentrarme en la oscuridad más allá del sendero.
Y de repente empezaron, al principio no podía distinguirlas del ruido lento que se acercaba por mi espalda, pero pronto empezaron a ser más audibles, estaban por todos lados, y me susurraban, una y otra vez repetían la misma frase, con una fonética parecida a las que tenían las palabras intercambiadas con el viejo Cooper.
Apreté mi paso, ya casi corría, solo miraba al suelo para no perder el rastro interminable de sangre. No sabía de quien o de quien era pero estaba claro que era el único sitio al que podía ir. Tras un par de minutos interminables las voces cesaron, no así lo que fuera que me perseguía, aunque ahora lo notaba distante.
De repente una luz me deslumbro, era muy tenue, pero mis pupilas dilatadas por la oscuridad tardaron en acostumbrarse a ella. En cuanto me recupere no lo dude, ahí estaba el fin, ahí estaba mi salvación de lo que coño fuera lo que me perseguía, del sitio donde me encontraba, y de repente más voces, estas tenían un tono de enfado y eran más, repetían sin parar una frase muy larga, y se hacían cada vez más próximas, tenía que llegar a la luz, corrí hacia ella y justo cuando creí alcanzarla se apagó, y me di de bruces contra una pesada puerta de madera, repleta toda ella de unos grabados con una caligrafía idéntica a la que había visto en los libros de August.
Y de repente empezó, un llanto estridente salía de detrás de la puerta y las voces que había a mi alrededor aumentaron en número y en volumen, casi sentía su aliento en mi cara, en mi nuca, casi sentía como podían tocarme. Golpee la puerta con todas mis fuerzas y esta cedió y me adentre en la oscuridad, de repente todo me dio vueltas hasta que esta vez de verdad, abri mis parpados.
Me encontraba en una habitación, decorada con un estilo juvenil, tenues rayos de sol entraban por las rendijas de la persiana e iluminaban la estancia, sus paredes estaban llenas de posters de grupos musicales, Kurt Cobain, Axl Rose y Nikki Sixx se situaban en la pared a mi derecha, me pregunto si sus experiencias con las drogas serían tan traumáticas como mi experiencia con lo que fuera que contenía la jeringuilla que se situaba en la mesita próxima a mi.
Mi mente pronto se olvidó de los excesos de las estrellas del rock, habían intentado matarme y tenía múltiples vías de investigación tras lo ocurrido, tenía que dar con el paradero del misterioso profesor August, debía de investigar a Cooper y su relación con la secta y la hermandad Psy, también tenía que saber que mierda me habían inyectado en el cuerpo y porque había conseguido que esa pesadilla fuera tan real… Pero sobre todo necesitaba saber dónde cojones estaba y de quien era esa maldita habitación, la respuesta a esa pregunta parecía próxima, la puerta se abrió de repente y una bella muchacha con una larga melena pelirroja y sugerentes curvas entro por ella con una clara muestra de preocupación en la cara… (continuará)

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